Aunque he retomado la expresión escrita, se me olvida que tengo un sitio específico donde plasmarlo.
Estos días, he empezado a experimentar esa señal que tanto ansiaba, ese camino hacia el Charol rojo...
Se me había olvidado que tenía corazón, o tal vez lo sabía, pero lo notaba decaído y lánguido...y de repente, ¡zas!, un golpe de aire fresco, casi frío como el hielo.
Hacía ya mucho tiempo que no tenia los sentimientos a flor de piel, con la intensidad con la que los suelo vivir, con la emoción con la que suelo convivir, y por la que suelo terminar derramando lágrimas, para bien, o para mal.
He recobrado a alguien importante, alguien que aunque no llegó a irse del todo nunca, quedó relegado a un segundo plano, por decisión y obra de ambos.
Había olvidado la existencia de mi YO, en el cuerpo de otro. No recordaba mis manías, debilidades, actitudes, reacciones, vistas desde fuera, en otro, había borrado de mi cabeza, que no era única.
Y ha sido él, quien ha traído bajo el brazo un saco de sentimientos dormidos, deseando romperlo y salir pegando gritos a quien se interponga en su camino.
Estoy tan sumamente contenta, y emocionada, que por primera vez, y seguramente no por última, me faltan palabras que ya existan, para expresar como me siento.
De repente la confianza, ha vuelto a visitarme, aunque no con toda la familia , solo un par, pero ya se hace notar en la estancia....La ansiedad, ha decidido ir de vacaciones, a buscar nuevos lugares, empezaba a estar aburrida de que no le hiciera caso, así que, le pudo la presión, y el pesimismo, que no puede estar sin la ansiedad, ha ido tras ella, no soporta quedarse solo...
Eso que esperaba para reaccionar, ese suceso que necesitaba para levantar la vista, esas palabras que nadie más puede dedicarme, esos gestos cómplices, esos ratos de confidencia, ese cariño guardado durante años, ha sido la causa.
Ha sido él, quien ha traído el golpe de aire fresco, casi frío como el hielo
(to the kiterunner)